El Centro de Formación de Personas Adultas (FPA) de Viver ha cerrado el curso consolidándose como un referente educativo y social en la comarca, con cerca de 200 participantes en sus programas formativos y actividades de bienestar. La cifra supone una alta implicación ciudadana en una localidad de 1.800 habitantes y confirma la importancia del centro como espacio de aprendizaje permanente.
Durante el año se han desarrollado cursos de alfabetización digital, preparación para la Educación Secundaria, idiomas, talleres de memoria, actividades culturales y programas de ejercicio físico adaptado, combinando formación, salud y convivencia. El centro atiende a perfiles diversos: personas adultas jóvenes que buscan mejorar su empleabilidad y personas mayores que participan en programas de envejecimiento activo.
Desde el Ayuntamiento de Viver se destaca el impacto positivo del FPA en la socialización, el bienestar emocional y la participación comunitaria. El centro se ha convertido en un punto de encuentro intergeneracional que combate el aislamiento y refuerza la cohesión social del municipio.
El consistorio reafirma su compromiso con la continuidad del proyecto, considerado esencial para garantizar oportunidades educativas, inclusión social y calidad de vida en el entorno rural.